Día Internacional de la Felicidad. Una fecha para celebrar su eterna complejidad.

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felidiad 1Desde el año 2013 el mundo entero celebra cada 20 de marzo el Día Internacional de la Felicidad. Esta fecha que conmemora una emoción que debería ser eternamente celebrada, fue instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 28 de junio del año 2012.

Esta particular decisión, nace de una iniciativa del Reino de Bután, un país ubicado al sur de Asia en plena cordillera del Himalaya, sin salida al mar y para muchos un lugar desconocidos. Para sus líderes, más allá del Producto Interno Bruto (PIB), se encuentra la importancia de la Felicidad Nacional Bruta, una variable que utilizan para determinar el nivel de felicidad de sus habitantes.

Dicha idea, permeó y agradó a las Naciones Unidas, dando como resultado un día dispuesto a promover la felicidad como aspecto fundamental de la vida y la relevancia que tiene como aspiración universal entre todos los seres humanos sin importar las diferencias de diversas índoles.

Sin embargo, si efectivamente la felicidad es una aspiración para todos los seres humanos, también es verdad es que muy pocos se han preguntado el por qué eso es así. Pues si alguien se cuestionara sobre el origen de la felicidad, la respuesta más lógica sería suponer que ésta es tan antigua como la humanidad misma. Por lo tanto, lo que ha preocupado fundamentalmente a los hombres sobre la felicidad es el saber qué es, cómo conseguirlo y por qué pasamos toda nuestra vida tras de ella.

 A pesar de la subjetividad y relatividad que rodea la definición de este sentimiento, podrí apuntarse que la felicidad responde principalmente a un estado de ánimo de la cual obtenemos cierta satisfacción y placer, o por lo menos así lo expone la Real Academia Española.

felciidad 2Sin embargo, para muchos definirle no es suficiente,  la felicidad ha sido el centro de diversos debates a lo largo de nuestra historia, la filosofía, la literatura, la poesía y la ciencia han dedicado un arduo y riguroso actuar del pensamiento para vislumbrar o expresar ideas acerca de la felicidad y la sensación que esta produce.

En la antigua Grecia, los filósofos que bordaron el pensamiento occidental, Platón y Aristóteles, fueron algunos de los que intentaron aproximar una perspectiva al respecto.

Para Platón, el mundo sensible, es decir, el mundo terrenal y en el cual nos desenvolvemos, limita al hombre en su posibilidad de conocer las ideas de la cosas, es decir, las cosas en su forma perfecta. Por lo tanto, para Platón el hombre solo será capaz de alcanzar la felicidad en la medida que a través de un proceso espiritual e intelectual alcance conocer las ideas de las cosas en su perfección, diferenciándole de la expresión que estas tienen en la tierra.

Para Aristóteles, la felicidad es el fin en sí mismo, es decir, el bien supremo que se busca como fin último sin nada más allá del mismo. Incluso, para el filósofo, la tendencia que tienen los hombres para asociarse es natural, y la comunidad resultante tiene como fin último procurar la felicidad de sus hombres.

Cientos de años después, en el Medioevo, el filósofo y representante de la iglesia católica Santo Tomas de Aquino, se valió de la filosofía griega para explicar bajo una perspectiva religiosa la felicidad. El reconocer al hombre como imagen y semejanza de Dios, suponía que la felicidad respondía al resultado de actuar en tanto que hijo de Dios, es decir, se es feliz si se es cristiano y si se lleva una vida bajo estos preceptos.

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La humanidad y sus cambios a través del tiempo han modificado la visión y el enfoque con que se ha abordado la felicidad, desde una perspectiva filosófica, pasando por explicaciones que parten de un Dios creador, hasta incluso quienes con una posición pesimista niegan la existencia de la misma. El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, señaló en algún momento una frase que pasará a la posteridad como una de las más famosas esgrimidas por el también escritor “Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”.

Por otro lado, el escritor Jean Paul Sartre asoció la felicidad con lo que se podría referirse  al oficio o la forma de actuar, diciendo “Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace”.

En la actualidad, gracias a los avances tecnológicos muchos prefieren darle un sentido biológico al tan discutido sentimiento, señalando que la felicidad no es más que la consecuencia de una actividad neural fluida, en la cual factores externos e internos convergen y estimulan nuestro sistema límbico.

Si bien pareciera imposible establecer una línea en la cual convergen todos los pensamientos acerca de la felicidad para concretar una definición única, en los que sí estamos claros es que todos deseamos y anhelamos ser felices, por el simple pero inexplicable hecho de que nos hace sentir bien sin distinción alguna.

¿Sabias que existía el Día Internacional de la Felicidad? ¿Cómo definirías felicidad? ¿Has leído lo que algunos autores piensan acerca de ella?

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2 respuestas a Día Internacional de la Felicidad. Una fecha para celebrar su eterna complejidad.

  1. Gaby dijo:

    Waoh! Excelente articulo, me provoca leer a cada a uno de los autores que nombran. Y es que la felicidad es muy compleja, pasamos toda nuestra vida buscandola, aunque yo soy partidaria de que la felicidad no existe, y que solo existen momentos felices, los cuales debemos aprovechar al máximo.

  2. Carlos dijo:

    Estoy de acuerdo con Aristóteles, pues no hay nada mas allá de la felicidad, todo lo que hacemos lo hacemos porque queremos ser felices y despues de que lo logramos, no hay nada mas satisfactorio o increíble que ser feliz.

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