Entrevista a Marie Lépinoux, autora de "Mis pesadillas siempre ocurren en París"
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Entrevista a Marie Lépinoux, autora de
Me gustaba más fantasear que la realidad. era como jugar con imágenes, entonces decidí plasmar eso en papel.
2017-07-11
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Marie Lépinoux se adentra al mundo literario con su libro Mis pesadillas siempre ocurren en París. La escritora nacida en Venezuela y actualmente residenciada en España, nos regala una entrevista en exclusiva para conocer de primera mano sobre ella y su particular obra prima. P/ Eres una escritora novel, que se abre paso en el mundo de la literatura con su primer libro Mis pesadillas siempre ocurren en París, por lo cual nos gustaría que nos contaras brevemente, ¿quién es Marie? Y, ¿cómo nació en ella la idea de ser escritora? R/ Marie nació en Barcelona, Venezuela, el 30 de octubre de 1985. Mi padre era francés y murió cuando tenía 15 años, y ha sido una de las experiencias más difíciles de mi vida. Mi madre es venezolana. Cuando tenía tres años nos mudamos a Valencia y viví ahí hasta los 18 años. Estudié en un colegio del Opus Dei, una institución innecesariamente elitista. Por naturaleza, como mi madre, soy «rebelde sin causa» y esto chocaba con la sociedad con la que me desenvolví. De hecho, esta sociedad tendía a marginar a los que no fueran como ellos. Yo siempre fui diferente. Mis padres apreciaban la cultura, y yo amo que tengamos eso en común. Además, sólo porque escuchaba Pearl Jam a los 11 años, en el colegio era satánica. También era loca porque prefería escuchar Vivaldi que Hanson o Salserín. De esa época también viene mi interés por la escritura. Me gustaba más fantasear que la realidad. Era como jugar con imágenes, entonces decidí plasmar eso en papel. Un problema que tenía en la época, es que mi imaginación era tan vívida que la lectura no me interesaba. Por eso la escritura no se me daba naturalmente. En ese momento escribí un libro -ja, ja, ja- que tenía como 50 páginas, unos diez años después, vi que era un desastre. Cuando tenía como 13 años escribí un cuento corto, El extraño vecino , que se llevó el segundo premio en el concurso literario del colegio. Cuando tenía 15 años, después de la muerte de mi padre, comenzó a interesarme la lectura. Recuerdo que jamás había leído, solamente cuentos de hadas, y en unas semanas devoré los libros publicados de Harry Potter hasta la fecha. Luego mi panorama se amplió y el resto es historia. Estudié psicología durante tres semestres en la UAM. Ahí obtuve muchas cosas. Mis mejores amigos, conocí una de mis bandas favoritas, Tool, leí más de cinco obras de Tolstoi y descubrí que la psicología solamente era un pasatiempo. De hecho, he leído algunas obras de Freud, de Jung y he intentado, sin ningún éxito, entender a Lacan. Luego me mudé a Caracas, estudié filosofía en la UCAB. Amé la filosofía. Dejé de escribir narrativa porque la escritura académica consume mucha energía. Hasta que terminé mi tesis de pregrado, me fui a París y regresé. Ahí sentí nuevamente la necesidad. Al regresar a Caracas, hice una maestría en filosofía en la USB, mientras daba clases en la UCV, la UCABy la USB. Por la situación actual, en el 2015 mi novio, un crush de la adolescencia, y yo comenzamos a vivir en Murcia, España. Mientras comienzo un doctorado en filosofía, soy profesora de francés, hago ballet desde hace 4 meses -apesto demasiado, pero quiero creer que lo hago con gracia-, soy fan de Ulver, me encantan las series -The Knick y Westworld son una de las mejores- y, finalmente, les comento que mi crush y yo nos casamos en noviembre. P/ Pareciera que Mis pesadillas siempre ocurren en París guarda cierto tono autobiográfico. ¿Es así? ¿Cómo se vinculan los cuentos que componen el libro con su autora? R/ Todos escribimos sobre lo que conocemos y nuestros textos se llevan alguna parte de nosotros. Ahora bien, hay algunos que narran en mayor o en menor medida la vida del autor. Yo consideraría que Mis pesadillas siempre ocurren en París se encuentra en el umbral. -¡Por favor, Marie, acláranos un poco!- Ya, ya. ¡A eso voy, chicos! La verdad es que el libro comienza cuando vivía en París y casi todas las noches tenía sueños muy «locos». Ya en ese momento, una amiga del colegio, (quien es Gaëlle en El embarazo deseado), me había presentado a Jung y yo ya llevaba tiempo leyéndolo, también ella me había comentado que el analista incluso llevaba un diario de sueños. Entonces, tenía un montón de sueños que ya estaban siendo un poco fastidiosos y que tenía prácticamente cada noche, así que decidí hacerlo mismo que Jung. Pero sólo escribí los que yo veía que tenían interés literario. En retrospectiva, no sé por qué tomé esa decisión, solamente sé que lo hice. Después, cuando terminó mi estancia en París y regreso a Caracas, no dejaba de tener sueños con esa ciudad. Era como si todavía existieran símbolos ocultos que debía descubrir.Ya en Caracas, salta a mi mente la siguiente frase: «Mis pesadillas siempre ocurren en París» y lo siguiente que hago -je, je, ¡estos chicos de hoy día con sus redes sociales!- es ponerlo en Facebook. Inmediatamente, un muy buen amigo de cuando estudié psicología, Víctor Mosqueda, me comentó «ese sería un excelente título para un libro». El hecho es que con esos textos y otros de la época, compuse el libro. Sin embargo, hay algunos sueños que en realidad no los soñé, los ideé para crear el ambiente. Un ejemplo, es el que describe la protagonista en el último cuento. Por lo general, esta revelación se lleva sorpresas, porque los lectores creen que es un sueño real. Por otra parte, alguno de los cuentos que son ficción, son cosas que de pronto pensé y decidí transformarlas en historia. Ese tipo de pensamientos que todos tenemos, que no decimos pormiedo a ser juzgados, pero no por los demás, sino por nosotros mismo, porque esos pensamientos normalmente son locuras. De eso trata un poco La magia del columpio, además de mi pasión por los columpios de niña. Solía columpiarme durante horas, o al menos eso creía. Mi mente se iba a otros mundos, podía pensar en castillos, princesas y dragones, pero también en cómo la nada era nada y no era algo. Ese es uno de los cuentos más catárticos porque de niña sufrí acoso escolar e imaginar una masacre al estilo Columbine, fue como hablarle a esa adolescente y darle ánimos. Y ese es un poco el vínculo que tiene el libro con mi vida. P/ A lo largo de los dieciséis cuentos cortos que conforman Mis pesadillas siempre ocurren en París, nos regalas historias que se pasean entre lo absurdo y lo posible a través de giros que pueden ser muy humanos, como la inconformidad, la venganza, la ira, el deseo y las decisiones. Sin embargo, ¿qué querías realmente transmitir con esta lectura tan particular? R/ Quería transmitir mareo, aturdimiento, desconcierto, desasosiego, incertidumbre, ansiedad e incluso hasta depresión. David Lynch es un director de cine que me gusta mucho y quería aprovechar que el libro tenía un fundamento onírico y surrealista para inspirarme en algunas de sus obras, como lo son Rabbits, Blue Velvet, Mulholland Drive e Inland Empire . Ese absurdo por el que preguntas, es la clásica irracionalidad del ensueño, que la vemos completamente normal durante la vigilia, pero siempre tendemos a agregarle el adjetivo «loco». Este elemento se encuentra presente en varios cuentos, elemento que, por cierto, Lynch también trabaja en Lost Highway . En Mis pesadillas siempre ocurren en París se encuentra presente de forma más evidente es en Yo, ella, Lolita. En ese cuento puede verse ese momento de confusión y aturdimiento en el que no sabemos qué papel jugamos en el sueño, si somos «yo», él, ella, una niña, Lolita o quién más. De hecho, de acuerdo con el psicoanálisis, en el ensueño todos los elementos oníricos son símbolos que nuestra propia psique compone durante el sueño, queriendo esto decir que finalmente somos «yo», ella, una niña, Lolita, mi mamá, el profesor y la policía. Así, los cuentos tratan de subsumir precisamente esta idea y este cambio sobrenatural de identidad que es característica de la irracionalidad del mundo de los sueños. P/ Si hay un personaje que destaca en los cuentos de Mis pesadillas siempre ocurren en París es el Diablo. Si bien en una de las lecturas parecieras definirle como perversión y la representación de las personas que hacen el mal de forma deliberada, ¿crees que haya algo más que decir de lo que simboliza esta figura en tu libro? R/ Sí, has aprehendido muy bien lo que quería con este personaje. El Diablo fue un personaje que quise que sobresaliera y que se mantuviera a lo largo del libro. El Diablo, como forma arquetipal sombra, me sirvió como purificación, pero no una chamanística, una del alma. Quería limpiar varias experiencias que habían dejado sus secuelas, como el acoso escolar. Entonces me di cuenta que el Diablo no es solamente un ser imaginario creado para asustar a mentes necias, crédulas y alienadas, para que tengan cierto comportamiento moral o peor aún, para que la Iglesia mantenga un control sobre sus feligreses; el Diablo existe realmente en cada una de nuestras cicatrices, en esas personas que obraron con malicia solamente porque tenían el poder para hacerlo. Por esta razón comienzo el libro con una cita de Baudelaire, donde afirma que la mayor astucia del Diablo es convencernos de que no existe. Así, el Diablo es el más grande embaucador, la suma burla al bien.Una imagen que influyó en mi concepto de este personaje, fue el arcano mayor del Tarot del mazo de Rider-Waite. En éste, la carta contiene un Diablo que tiene alas, cuernos y un pentagrama invertido en su frente.Posee rasgos humanos y bestiales; tiene senos y genitales masculinos. Según la analista junguiana Trudy de Bendayán, éste significa ruina, esclavitud, malevolencia, violencia, inclinación al mal, autodestrucción, entre otros. P/ Para muchos escritores una obra culminada es en parte aprendizaje para la siguiente. ¿Cree que es esto cierto? ¿Qué aprendizaje te dejó escribir Mis pesadillas siempre ocurren en París que considerarías para tus siguientes libros? R/ Sí, creo que toda experiencia y sobre todo una de tanta envergadura como el escribir un libro tiene que dejar algún aprendizaje. En mi caso creo que fue, primero, cómo entramar temáticamente un libro de cuentos. Al inicio solamente tenía un montón de cuentos que eran surrealistas, pesadillas, ocurrían en París y ya. Entonces fue ahí cuando mi gran amigo Víctor me aconsejó que tomara el elemento onírico y la capital francesa como hilo conductor. Además, entre ambos, salió la idea de darle más importancia al Diablo; de ahí que podría decirse que la aparición de este personaje tuvo un componente fortuito y también una que fue estudiada. Y segundo, tener más paciencia a la hora de corregir. Pero, chicos, en general, en mi vida sé que debo tener más paciencia, así que más que un aprendizaje fue casi que una suerte de cachetada de la vida diciendo: « ¿Y ahora? ¿Finalmente vas a ser paciente o qué?» P/ Para los escritores es fundamental el cuidado en el uso de las palabras, pues con ellas son capaces de cautivar, intrigar, enamorar y hacer soñar a los lectores. Ya sea por su significado, uso o implicaciones, podría decirnos, ¿cuál es la palabra que más te gusta? Y, ¿por qué? R/ La verdad es que no tengo ninguna palabra que me guste o prefiera más. Supongo que dependerá sobre todo del tipo de ambiente que quiero crear en el texto. Sí creo que la intencionalidad de las palabras son claves, aunque ese tipo de cuidado suelo tenerlo más cuando redacto un escrito académico, porque tiendo a pensar que en ese caso la exégesis juega un papel más predominante. Pero como dije anteriormente, principalmente, dependerá del tipo de escrito que esté redactando. P/ Para muchos autores, la formación académica es un aspecto transversal que logra influenciar en su estilo, temas de interés y géneros que asumen a la hora de escribir. Sabemos que tienes formación a nivel de pregrado y postgrado en filosofía, por lo que nos gustaría saber, ¿cómo ello ha influenciado tu escritura? ¿Consideras que ha sido un factor ventajoso a la hora de iniciar tu carrera como escritora? R/ Mi interés por escribir narrativa ocurrió primero que la filosofía. Desde adolescente supe que quería escribir, ser profesora e investigar, en ese momento no sabía en qué rama de tantas que existen, pero sabía que quería eso. Posteriormente, cuando ambos intereses se unieron, en mi etapa universitaria, tuve que abandonarla por la razón que ya expliqué. Sin embargo, después de terminar mi tesis de pregrado surge otra vez esa necesidad que eventualmente cultivaba, porque nunca la había desatendido por completo, y creo que esa carencia se manifestó por una suerte de agotamiento intelectual. Por otra parte, considero que mi formación me permite analizar las cosas desde muchas perspectivas, pero al mismo tiempo a pesar de que son lecturas y formas de redacción tan distintas, a veces tiendo a contaminar la una con la otra. Quizás en el futuro, con más experiencia, consiga una articulación en el que un estilo nutra el otro. P/ Sabemos que cualquiera que lea Mis pesadillas siempre ocurren en París querrá leer más obras de tu autoría. Por lo que nos gustaría que nos dijeras, ¿cuáles son tus próximos pasos? ¿Tienes otra obra en camino? R/ Por ahora tengo mi tesis de licenciatura, que se titula Estudio de la retórica, la psicología y la dialéctica en el Fedro de Platón. Me gustaría publicarla con una editorial caraqueña que tiene bastante prestigio, pero por el momento no he conseguido la financiación necesaria para su publicación. Principalmente versa sobre la retórica en el mencionado diálogo platónico, la importancia de la psicología, es decir, el discurso que se dirige al alma, y la dialéctica como método para alcanzar la verdad de los discursos. En la filosofía de Platón esto es importante sobre todo cuando la retórica es estudiada desde un contexto político. Me gustó mucho el resultado de este trabajo, a pesar de que fue una experiencia con sobresaltos. Quedó como yo quería y casi todas las personas que me han leído, han conseguido comprender con un lenguaje sencillo y poético el pensamiento platónico. Esto se lo debo a mi tutor, quien fue director de la Escuela de Filosofía de la UCV en aquel momento: José Luis Ventura. Él fue como mi padre académico, porque, se sentó pacientemente conmigo a explicarme. Su objetivo no era salir de esa tesis y ya, era que yo aprendiera sobre Platón y lo hice gracias a él. En fin, una excelente persona. Por esa parte tengo ese libro, a un lado, que no es narrativa, más bien es ensayo académico. También tengo un libro, que aún no tiene título definitivo. Le tengo uno tentativo que creo que funciona -no les doy adelantos por si finalmente no funciona y termino cambiándolo-. Es un libro también de cuentos cortos que por ahora tiene diecisiete. En esta oportunidad la temática es distinta. Creo que no es tan lúgubre, aun cuando hay uno que otro cuento que quizás pueda verse un poco de «ira» o «venganza». Sin embargo, me gustaría creer que el ambiente general del libro es más jocoso y divertido, pero en el sentido de burla. Hago una sátira a la sociedad venezolana, caraqueña y valenciana incluidas. Y, bueno, no crean que juzgo de lejos y listo. Al hacerlo sé que también me burlo de mi misma. Ahora es un proyecto que tengo algo estancado porque cuando traté de comenzar a corregirlo para hacerle una edición seria, me conseguí con que un par de cuentos, que yo consideraba las joyas del libro, estaban caducos, sobre todo porque son muy políticos. Además, debo agregar que el primer año en España no estuvo fácil y ahora estoy bastante ocupada con trabajo, asuntos académicos y los preparativos de la boda. Así que espero tenerles algún adelanto en menos de un año. P/ Finalmente, la pregunta Muchoslibros. Si pudieras elegir ser un personaje literario, ¿cuál serías? Y, ¿por qué? R/ Con esta pregunta descubrí que tengo un problema. Todos los personajes que pienso tienen finales trágicos. ¡Dios! -dice desesperada, cogiendo el teléfono para hacer una cita con el psicólogo-. No puedo mentirles, primero pensé en Anna Karenina , ¡patético! Luego para mejorar pensé en Madame Bovary. Después saltó a mi mente Andrei Bolkonsky y me dije, no, no, no, piensa mejor, Marie, y se me ocurrió Jean Valjean. Revisar los clásicos griegos no ayudó mucho, porque sólo recordé a Orestes y Penteo. Luego traté de irme a los contemporáneos y no sirvió, porque pensé en Jay Gatsby y Daisy Buchanan.¿Qué se supone que diga? Chicos, me gustaría ser Gatsby para ser asesinado por Georges Wilson en mi maravillosa mansión que fue financiada por presuntos negocios en Europa? ¡Serios problemas! Bueno, ya me voy al rollo, conseguí uno mejor que Anna, porque no quiero suicidarme ni ser adicta a la morfina, del mismo libro escogeré a Alexei Karenin, su esposo. Este es uno de los libros que más amo y lo he leído en dos ocasiones; la primera vez cuando tenía 17 años y la segunda en el 2012 cuando salió la versión en el cine protagonizada por Keira Knightley. En mi primera lectura pensé que Karenina era una mujer caprichosa y egoísta, y que su esposo, Karenin, era un hombre demasiado rígido que había llevado a su mujer a las cosas que hizo. Con mi segunda lectura, por el contrario, entendí que Anna estaba perturbada desde el inicio, existencialmente aburrida y deprimida. También supe que Karenin realmente amaba y respetaba a su esposa, a pesar de que ella le fue infiel y estuvo al borde de la muerte con fiebre puerperal por haber tenido a la hija de su amante, Vronsky. Obviamente, Karenin, como símbolo de rectitud, no podía concederle todos los caprichos que en algún momento le permitió como esposo. Sin embargo, a pesar de estar corrompida y de no estar ni moral ni legalmente obligado a hacerlo, le permitió ver a Sergei, su hijo. No podemos juzgar a este personaje desde nuestro presente, sino que hay que entender el orgullo de este hombre, que había sido engañado en la segunda mitad del siglo XIX. Además de que la sociedad rusa de la época era muy elitista y banal, por lo que estas cosas se hacían a escondidas, pero ella fue imprudente. Hizo lo que nadie hacía, le dejó en ridículo. Retó su autoridad, porque recordemos que él tenía un cargo en el gobierno, así como también mancilló su hombría. De esta forma, puede verse cómo este hombre representa la rectitud, pero al mismo tiempo los procesos correctos y burocráticos de la Rusia zarista. Entonces lo escogí a él, porque a pesar de lo desequilibrada que estuvo Anna, él lo entendió racional y cristianamente, y continuó siendo una persona correcta. Desde Muchoslibros.com queremos agradecer a Marie Lépinoux por el tiempo y la disposición en responder a nuestras preguntas.
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